Nutrición Sostenida

Nutrición

Atención integral

SERVICIOS

Una buena nutrición y ejercicio regular son el seguro para una vida de calidad

oferta 3

oferta 2

oferta 1

Preguntas frecuentes

En cualquier clase, el tema puede ser “ceto”, “dieta mediterránea” o “vegetariano”, y la respuesta es siempre la misma: no hay una mejor manera de comer. Todos somos diferentes y sería imposible elegir un plan adecuado para todos. El mejor plan para usted es el que satisface sus necesidades médicas y nutricionales, además de ser asequible, accesible, agradable y con el que puede apegarse a largo plazo. A veces, es posible que eso no esté claro, pero consultar a un dietista puede ayudarlo a resolverlo.

Ningún nutriente o ingrediente por sí solo es la causa de una mala alimentación. Vivimos en un entorno en el que hay comida muy sabrosa y barata en todas partes. La pizza, las papas fritas, los pasteles y los refrescos son alimentos básicos, y el estadounidense promedio obtiene casi el 60 por ciento de sus calorías diarias de esos alimentos ultraprocesados. Lo más problemático es comer demasiados alimentos ultraprocesados ​​y no suficientes alimentos integrales (como verduras, pescado y nueces) durante un período prolongado.

Mucha gente me ha preguntado sobre la seguridad de usar estos aparatos para calentar la lasaña de anoche. Se preocupan cuando escuchan la palabra “radiación”. Aunque la radiación puede estar relacionada con células dañadas y un mayor riesgo de cáncer cuando es de alta frecuencia y hay una exposición prolongada (piense en los rayos gamma y algo de radiación ultravioleta), las microondas usan radiación de baja frecuencia durante períodos cortos. Las microondas solo funcionan cuando el horno está encendido y la puerta está cerrada, por lo que no emiten radiación constantemente. La Organización Mundial de la Salud y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer consideran que los microondas que funcionan bien son seguros, siempre que la puerta se cierre correctamente y el microondas no tenga abolladuras ni fugas.

Beber agua es vital porque perdemos líquidos todos los días al sudar, orinar y respirar. Pero, ¿cómo es posible que cada uno de nosotros, independientemente de la edad, el sexo, el tamaño, el nivel de actividad y la dieta, necesite ocho vasos al día? La respuesta: no lo es. Ese número proviene de una recomendación de la Junta de Alimentos y Nutrición de los EE. UU. De 1945, que no se basó en investigaciones. Y no recomendó beber solo agua para hidratarse; señaló que el líquido también puede provenir de otras bebidas y alimentos. Entonces, no existe una base científica para el número de “ocho vasos”. En la mayoría de los casos, la sed es su mejor indicador de que necesita una bebida. Si ese sentido se ve comprometido, mantenga las bebidas a la vista para recordar tomar sorbos durante el día. Exactamente cuánto beber no es un número estático para todos.

Los productos lácteos como la leche, el queso y el yogur son una gran fuente de calcio, con alrededor de 250 a 350 miligramos por porción. (Los adultos requieren de 1000 a 1200 miligramos de calcio por día, según la edad y el sexo). Los productos lácteos son ciertamente una forma fácil y conveniente de obtener suficiente calcio, pero no la única. Las bebidas fortificadas a base de plantas (como las elaboradas con almendras, avena, anacardos, etc.) también tienen 300 miligramos de calcio por taza, al igual que una porción de salmón o sardinas enlatados, siempre que se coma los huesos. Los alimentos como la col rizada, las almendras, los frijoles blancos y el tofu tienen alrededor de 100 miligramos de calcio por porción, y el brócoli tiene 40 miligramos por taza. En resumen: la leche no es esencial, pero el calcio sí lo es. Con un poco de planificación consciente, puede obtener suficiente calcio ya sea que su dieta incluya lácteos o no. A continuación, presentamos una herramienta rápida para ayudarlo a evaluar su ingesta habitual de calcio.

Lo que opinan mis clientes